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Celebrando el Día Mundial del Sherry

Del 20 al 26 de mayo el mundo entero se unirá para conmemorar el 80 aniversario de la D.O Jerez-Sherry-Manzanilla.

Degustación en el obrador de Antonia Butrón

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Sabores de Cuaresma con Catas con arte

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martes, 29 de enero de 2013

De Tascas: Venta El Albero de Jerez

El pasado domingo 27 tocaba celebración de cumpleaños, y como no puede ser de otra forma, quisimos hacerlo disfrutando de la buena mesa. El lugar escogido fue Jerez e íbamos dispuestos a probar algún restaurante que no hubiésemos visitado antes ni reseñado aquí, todo sea por el bien de nuestros lectores. Buscando en Internet, nos encontramos con las recomendaciones de Cosas de Comé y Tubal, dos grandes referentes para nosotros, que hablaban de la Venta El Albero. Siempre que vamos a una venta sabemos que la comida tradicional será su principal atractivo, algo que para nosotros no es un inconveniente en absoluto. 

Al llegar allí no había casi nadie, solo una mesa ocupada y muchas de las restantes tenían un cartel de reservado. Efectivamente, cuando pasaron unos minutos, el establecimiento estaba lleno, y no es de extrañar. La carta es sencilla, compuesta por platos de comida casera: guisos y cuchareos, carnes, pescados, revueltos... En esta ocasión éramos cinco comensales y pudimos catar varios platos. De entrantes elegimos unas croquetas caseras y pavía de bacalao, y como platos principales berza, alcauciles con chícharos, ventresca de atún -fuera de carta-, sangre en tomate y revuelto de tagarninas con jamón.

Las croquetas eran caseras con un sabor muy suave, y la pavía de bacalao es una alternativa a la de merluza que se suele servir en muchos bares. Aunque los entrantes estaban muy buenos, los platos siguientes los superaban. La sensación general era la de estar comiendo en casa, porque muchas veces la comida de los restaurantes es siempre más pesada por la forma en la que cocinan. Pero en El Albero se nota que los alimentos son de calidad y cuidan su elaboración. 


Si nos gustan los potajes, la berza es indispensable. Las legumbres estaban en su punto y todo el guiso tenía el gusto de la pringá. La cantidad que sirven es adecuada, y te sirven todos los avíos. Los alcauciles estaban bien guisados, condimentados y tiernos. El revuelto era bastante abundante y el jamón que le acompañaba era de buena calidad. Por su parte, la sangre en tomate venía acompañada de patatas fritas, y estaba guisada según el comensal que la comió "como antes", con tomate casero. La ventresca de atún también iba acompañada de patatas fritas y picadillo de tomate, y estaba cocinada a la perfección, con un color rosado en el interior y ligeramente tostado por fuera, para que no perdiera su sabor.

Caseros también eran los postres, que no nos resistimos a probar. Tarta de queso, mousse de chocolate y flan de nueces y nata fueron nuestras elecciones. La tarta estaba cubierta con mermelada de arándanos y se notaba que el queso era su ingrediente principal, cosa que no siempre es así en todos los restaurantes, y aún así, no resultaba nada pesada. El mousse era el más bueno que he probado en mucho tiempo, consistente y con un marcado sabor a chocolate. Una gran sorpresa fue el flan de nueces y nata, que conservaba el sabor tradicional del flan, pero con un toque diferente y una textura firme. Un diez sin duda en los postres.

El ambiente es muy acogedor. En el comedor donde nos sentamos había una chimenea que mantenía caliente toda la estancia, y a pesar de estar llena, siempre te sientes  cómodo. Esto es fruto en gran medida del buen hacer de personal, que tratan a los clientes con mucha amabilidad y eficacia. Cabe destacar la figura del que suponemos es el dueño del local, que se preocupa por las necesidades del cliente y siempre tiene una palabra amable con todo el mundo. 

Si vuestra elección para comer es la cocina tradicional, este lugar tiene, además de una cocina extraordinaria, una gran relación precio-calidad, e incluso ofrecen la posibilidad de servir para celebraciones. 


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VALORACIÓN
- Ambiente: 5/5
- Servicio: 4/5
- Calidad: 5/5
- Cantidad: 4/5
- Presentación: 3/5
- Precio: 4/5
- Limpieza:4/5

martes, 15 de enero de 2013

De Tascas: La Jarra Oxidá de Jerez

Hoy vamos a hablar de un establecimiento que nos ha sorprendido mucho. Nunca habíamos reparado en este bar junto al Campus de la Asunción, salvo para alguna cervecilla en la terraza después de clase. Fueron unos amigos los que nos comentaron que había buenas tapas, y un día, confiando en su criterio, decidimos almorzar allí. Como la experiencia fue buena, hemos vuelto en un par de ocasiones, y vamos a hablaros de la última.

De entrada, La Jarra Oxidá no parece tener grandes pretensiones: un local pequeño, en una zona poco estratégica que tiene  en frente varios competidores mejor situados. Su mayor público podrían ser, a priori, personal docente y alumnos que prefieren comer en otro lugar que no sea la cafetería del campus (que no es mal sitio) o simplemente tomar algo al salir. Para esto podrían contar con una carta corriente, con los consabidos platos de batalla, bocadillos, etc. Pero muy al contrario, nos encontramos con una carta variada y lo más importante, innovadora. Jerez es un lugar con muy buenos restaurantes, donde predominan las típicas ventas de comida tradicional y es menos habitual encontrar sitios de tapas donde probar algo 'distinto'. En La Jarrá Oxidá combinan a la perfección ambas tendencias. En su carta conviven platos como el secreto ibérico y las croquetas con otros como hojaldres, creps y berenjenas con miel.  Además de todo esto, la comida está muy buena.

La última vez pedimos para dos una tapa de ensaladilla, croquetas y un revuelto de patatas y chorizo, así que no fuimos excesivamente originales. Hay que destacar que las tapas y los platos en general están bien servidas. La ensaladilla tenía la temperatura perfecta, fría y además "fresquita", como debe ser. Llevaba patata, atún, pimientos morrones y palitos. Pero esto último no la desmerece en nada, porque lo desmenuzan y resulta muy agradable combinado con el resto de ingredientes. Las croquetas son caseras, hechas con bechamel,  muy cremosas. Las presentan en un plato de barro con patatas  fritas y un cuenco con salsa mayonesa.  Y ahora vamos con el revuelto... Fue mi acompañante el que eligió ese plato. Yo siempre tiendo a pedir algo que no pueda comer habitualmente, así que al principio no me pareció buena elección, pero como de todas maneras estaba indecisa, no puse pegas, y la verdad es que hice bien. Y es que hacer un revuelto no es fácil, y menos encontrar un buen revuelto en un restaurante. Las patatas deben estar en su punto, al igual que el huevo, porque se corre el riesgo que quede muy seco. Hemos comido revueltos aceptables en otros sitios, a veces porque el resto de ingredientes le dan el sabor que le falta, pero en este caso no es así. Las patatas fritas estaban ligeras pero crujientes, y el huevo tenía la consistencia perfecta, no totalmente hecho, pero tampoco crudo. El chorizo le acompañaba en cantidad suficiente, sin acaparar todo el protagonismo, a pesar de tener un sabor fuerte, muy bueno.
El único punto negativo es que no cuentan con postres, tan sólo helados, pero no me cabe la menor duda de que si los tuvieran serían dignos de elogio. Espero que algún día amplíen su oferta en este sentido.

El ambiente es agradable, familiar, y una de las cosas que más me sorprendió y que siempre he valorado es la educación con la que los camareros se tratan entre sí.  Es muy violento ver como los camareros discuten entre ellos, y lamentablemente todas las veces que me he  fijado en esto ha sido porque he tenido que presenciar alguna pelea o contestación incoveniente. Daba gusto oir como la camarera de las mesas pedía las comandas por favor a su compañera de la barra; pero no un por favor automático de McDonalds, si no un por favor de verdad. De esto se puede deducir que el servicio a los clientes es excelente. No sólo tienen un trato amable, si no que saben estar pendientes del cliente sin atosigar.
 
La Jarra Oxidá es un sitio de visita obligada, tanto si nos decidimos a probar platos nuevos o si  queremos comer como en casa pero sin  preocuparnos de cocinar y recoger. Así que acercaros a esa esquinita junto al campus, equiparos con un buen vaso de cerveza o una copa de fino y disfrutad de una comida bien hecha, variada y de calidad.

VALORACIÓN
- Ambiente: 4/5
- Servicio: 4/5
- Calidad: 4/5
- Cantidad: 5/5
- Presentación: 3/5
- Precio: 4/5
- Limpieza: 3/5

miércoles, 9 de enero de 2013

De tascas: La Montanera

Hace unos días fuimos a almorzar a La Montanera de la calle Brasil en Cádiz. Terminamos allí porque quedamos con un amigo que se marchó a Alemania y como también es un amante de la comida, pensamos que la mejor forma de reunirnos era salir a comer. Reencontrarte con un amigo es siempre agradable, pero en este caso fue lo único bueno, ya que la elección del bar fue un error. Yo nunca había estado allí, sí en su local de San Fernando en Bahía Sur, donde tuvimos una buena experiencia. 

Este local siempre ha sido famoso por ser barato y ofrecer buena comida. Por este motivo era un punto de encuentro habitual y siempre estaba lleno. Como digo, yo nunca lo había probado, así que pensando en algún sitio nuevo para nosotros y en la buena fama que le precedía, nos dirigimos allí.

Cuando en una misma calle hay dos bares y uno esta lleno y el otro vacío, ya podemos imaginar qué pasa. En el bar Nebraska no cabía un alfiler, pero como no era nuestro destino, pasamos de largo. La Montanera estaba vacía, salvo por unas tres mesas y algunas personas en la barra. Nos sentamos en una mesa y nos encontramos con una carta muy variada, con platos y tapas, además de algunas ofertas. 

Mi hermana se decidió por una tapa de ensaladilla, que es la gran prueba de fuego de cualquier local: si está mala, pide la cuenta porque nada estará bueno. La tapa estaba totalmente insípida y las patatas arenosas. Después le llamó la atención una tapa que anunciaban en grande en su carta, llamada Bola Ibérica. La verdad es que el nombre no es muy evocador, pero pensamos que quizás se tratara de algún tipo de bombita. Nos encontramos con dos bolas de carne secas, hechas, según creemos, con algún resto de las carnes ibéricas que sirven con una loncha de queso "chicloso" encima.  Curioso el detalle de cubrir las bolas con un buenísimo pero escaso mojo picón, pero acompañar el resto del plato con tomate frito tipo Orlando.


ensaladilla de la casa de La Montanera
Ensaladilla
Bolas ibéricas de La Montanera
Bolas ibéricas
Nuestro amigo pidió salmorejo, un montadito bastinazo y queso camembert frito con confitura de frambuesa. El salmorejo estaba como se espera que esté cualquier salmorejo, decorado con jamón, huevo duro y aceite. Este es el único plato que no tuvo pegas.  El montadito tenía queso, tomate, bacon y lomo, y según el comensal, el bacon estaba algo crudo. Nosotras no lo probamos, pero lo que es bastante deficiente  en todos los platos es la presentación,  como podéis comprobar por las fotos. Aunque la palma en esto se la lleva la tapa de Camembert frito, con más patatas que queso - unos pocos churrillos tirados en el plato- y un pegote de mermelada tirado desde lejos.  El plato que veis en la foto está tal cual lo sirvieron. 

La presentación del queso es una de las peores
Por último yo escogí una mini hamburguesa de jamón serrano y huevo de codorniz y tapa de parmesana de berenjenas.  La mini hamburguesa me gustó, sin llegar a ser una delicatessen, pero la combinación es buena y el tamaño es perfecto como tapa. El huevo me llegó a parecer  crudo, pero esto depende de quien lo pruebe, porque hay personas que lo prefieren así. La parmesana de berenjenas no era tal, sobre todo si nos fijamos en la deliciosa receta de Pasta Academy.  Además de la mala pinta que tenía, estaba hecho con una especie de fiambre como el que usan en algunos sitios para sándwich, que no llega a ser jamón york. Por encima tenía tomate frito, pero estaba tan seco que parecía una capa de pintura. Iba acompañado de patatas de paquete reblandecidas. Además de estas tapas, pedimos para compartir una fuente de filetitos de la Janda, pero se equivocaron y en su lugar sirvieron una fuente de lomo a la pimienta, y decidimos no decir nada. La bandeja estaba llena de patatas y acompañada por dos huevos a la plancha, con solo dos filetes muy finos, parecidos al lomo adobado que venden en los supermercados, que está buenísimo, pero no es lo que esperas que sirvan en un restaurante que parece especializado en jamones y carnes. La salsa de pimienta parecía de sobre...¡pero no tengo nada malo que decir de las patatas fritas!
parmesana de berenjenas de La Montanera
¿Parmesana de berenjenas?

La fuente de lomo a la pimienta que nos sirvieron por error
Con esto tuvimos bastante, bueno, en realidad no, así que pedimos la cuenta y salimos por la puerta en dirección a Antonia Butrón donde compramos un par de empanadas y algún dulce de postre, pero este establecimiento se merece una mención aparte, así que dejamos el comentario para otro momento.

El servicio en La Montanera no es malo en cuanto a la rapidez y al trato de los camareros, pero es cierto que se equivocaron en uno de los platos que pedimos y además, en un par de ocasiones trajeron a nuestra mesa otros que no eran para nosotros. Por otra parte, aunque el ambiente no es malo, si que tiene un aire que indica que en algún momento estuvo lleno y que no se ha terminado de escamondar  bien después de la marabunta. Por cierto, no he comentado un detalle muy desagradable, y es que la copa para el agua olía a perro mojado. Los que tengáis perro me comprenderéis... ese olor que desprende nuestra mascota cuando sale a la calle tras la lluvia y se le mojan las patas, que es incomprensiblemente asqueroso, porque da igual lo limpio que esté el perro y, al fin y al cabo, es solo pelo mojado... pero bueno, así lo describimos los comensales.

Por todo esto, desgraciadamente, no podemos recomendar este local a nadie, a no ser que se pongan las pilas y le presten más atención a la calidad que los clientes esperan recibir simplemente por el hecho de estar gastando su dinero. Con la cantidad de buenos restaurantes que hay en Cádiz, no merece la pena perder el tiempo allí.

VALORACIÓN
- Ambiente: 2/5
- Servicio: 2/5
- Calidad: 1/5
- Cantidad: 2/5
- Presentación: 0/5
- Precio: 3/5
- Limpieza: 2/5


viernes, 28 de diciembre de 2012

De tascas: Tapas en El Balandro

Ayer fuimos de tapas a la barra del restaurante El Balandro en Cádiz. Los que hayáis ido allí sabéis que es muy difícil coger sitio si no se va con tiempo. Nosotros llegamos sobre las 20.45 h. y apenas quedaban un par de huecos libres en la barra. Antes de pedir se quedó libre una de las mesitas del fondo y decidimos cambiarnos de sitio. Esto no es siempre buena idea porque sentado en la barra te ahorras el tener que ir a buscar los platos, las bebidas, dejar los platos, etc. A veces esto provoca que el ambiente del local no sea todo lo agradable que debiera, pero merece la pena.

Éramos tres personas, y como nos pilló un poco de improviso,  no llevaba la cámara y no pude hacer fotos, pero si os dejaré el ticket. 

Ticket de El BalandroLas tapas de la barra de El Balandro son un poco más grandes, más caras  y más elaboradas que en otros sitios. Son más bien como raciones o medias raciones, así que lo recomendable es pedir un plato por cabeza y otro  más para compartir, aunque esto depende del apetito de cada uno.

Nos decidimos por la ensaladilla de pulpo a la gallega, los lomitos de merluza de la bahía rebozados y el pan payés gratinado con gratén de la huerta y jamón ibérico. La ensaladilla está biendespachá,bien presentada, tiene bastante pulpo y el sabor del pimentón tan característico de este plato. Es una versión muy original y rica de la típica ensaladilla rusa.  Los lomitos eran cinco trozos acompañados de patatas pajas, de paquete, eso si, y con una mahonesa casera con un sabor a aceite de oliva; esto hace que un plato bastante corriente se convierta en algo exquisito. 

Yo degusté principalmente la tempura de verdura y salsa wok, una de las mejores que he comido nunca. Para mi es una de las formas más ricas de comer verdura, si bien se le añaden unas cuantas calorías. La masa era bastante abundante, y aunque los trozos de verdura no eran muy grandes, había mucha variedad (cebolla, berenjena, coliflor, pimiento verde y rojo). La salsa wok acompaña perfectamente a la tempura. Hay que tener en cuenta que este plato trae bastante cantidad y para uno solo puede resultar un poco cargante siempre el mismo sabor de la salsa, así que es mejor pedirlo para compartir.

El pan payés se sirve como una rebanada de buen tamaño y muy tierno. Va cubierto de una especie de bechamel que es un poco comodín, ya que la suelen utilizar en muchos de sus gratinados y tiene siempre el mismo gusto. Por encima añaden guisantes, habas, y jamón picado.  Aunque lo que llaman "gratén de la huerta" podría ser más variado y abundante, la mezcla casa a la perfección. El pan tardó un poco más en llegar que los otros platos, pero, como avisan en la carta, tiene un tiempo de preparación y es comprensible, teniendo en cuenta que el restaurante estaba lleno.

En definitiva, la barra de El Balandro es siempre una buena opción si se quiere disfrutar de una gran variedad de tapas de calidad, que combinan la cocina innovadora y los productos típicos de la provincia.

VALORACIÓN

- Ambiente: 4/5
- Servicio: 4/5
- Calidad: 4/5
- Cantidad: 5/5
- Precio: 4/5
- Limpieza: 3/5

miércoles, 26 de diciembre de 2012

De tascas: almuerzo en El ArteSerrano

La semana pasada fuimos a almorzar al ArteSerrano de Cádiz para celebrar un cumpleaños. Hacía muchos años que no íbamos a comer allí porque no tuvimos una buena experiencia, pero visitamos su web y nos pareció una buena opción sobre todo por la gran variedad de tapas, así que le dimos una segunda oportunidad.

Bastones de berenjena con salmorejo
Bastones de berenjena con salmorejo
Tenemos que decir que fue un día un poco complicado para salir a comer, ya que se estaban celebrando muchas comidas navideñas de empresa. Pero hacía un día estupendo y no nos importó tener que comer en la terraza.

Como entrantes para compartir  entre los cinco comensales pedimos unas patatas aliñadas, un popurrí de la sierra que tenía butifarra, morcilla, chicharrones especiales, chorizo (buenísimo) y salchichón, y unos bastones de berenjena con salmorejo.  Este plato ya lo habíamos probado en otros sitios y siempre es un acierto. La relación calidad-cantidad-precio de los entrantes es bastante buena.


Popurrí de la Sierra: chorizo, chicharrones especiales, salchichón, butifarra, morcilla.
Popurrí de la sierra
Despúes algunos decidimos pedir lo que llaman tapas de mesa. Elegimos los taquitos de bacalao y la presa de paleta ibérica. Estas tapas son más grandes y evidentemente más caras que las de la carta de tapas de la barra, pero son perfectas si queremos probar un par de platos, para compartir o si no queremos llenarnos demasiado.  El bacalao se sirve con tomate asado y está muy jugoso;para repetir sin duda. No puedo decir lo mismo de la presa ibérica.  Un restaurante que ofrece productos típicos de la provincia no pueden servir una carne tan mal cocinada, cuando tan sólo a unos kilómetros se pueden degustar carnes ibéricas exquisitas. La presa estaba, como se suele decir, tiesa, como recalentada y apenas se distinguía el sabor que la caracteriza. La presentación también dejaba mucho que desear: un champiñón arrugado incomible y un espárrago verde crudo... sólo se salvan las patatas.

Presa de paleta ibérica
La presa ibérica fue la gran decepción

Otros comensales se decidieron por platos grandes y pidieron rabo de toro estofado. Estaba acompañado de verduras y patatas. Era una bandeja bastante generosa y la carne se deshacía en la boca. No se le puede poner ningun pero a este plato.

Dejamos un hueco para los postres: tarta de chocolate con galleta,volcán de tocino de cielo y y chocolate y tarta de tocino de cielo. El sabor de la tarta de galletas era muy especial porque estaba echa con galletas de tipo integral, pero era muy, muy difícil encontrar el chocolate. Con el volcán de tocino de cielo pasó lo mismo que en muchos restaurantes: sirven una versión "atocinada" de flan. Sin embargo, la tarta de tocino de cielo sí que hacía honor a su nombre.

El ambiente de la terraza era agradable y con motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812 la carta y el atuendo de los camareros resulta  muy original. El servicio es bueno, todos los platos llegaron rápido y sin problemas. El trato de los camareros podía ser más agradable, pero como era un día muy ajetreado, tampoco vamos a tenerlo muy en cuenta.

La valoración general es buena, sobre todo por la variedad de tapas en la barra, en la mesa y de platos. Como hemos dicho, la carne ibérica fue lo peor, y aunque no podamos asegurar que esto sea siempre así, es un fallo muy grande.  Podéis juzgar por vosotros mismos a través de las fotos y del ticket, pero para nosotros no resultó caro, sino dentro de la media de restaurantes del mismo tipo.

VALORACIÓN

- Ambiente: 3/5
- Servicio: 3/5
- Calidad: 3/5
- Cantidad: 5/5
- Precio: 4/5
- Limpieza: 4/5

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