Ayer miércoles asistimos a una de las meriendas organizadas por Coworking La Cooperativa sobre la "Riqueza y el potencial gastronómico de Cádiz". Allí nos "jartamos" de reir con las ocurrencias de Pepe, pero también reflexionamos sobre el estado de la gastronomía gaditana. El autor de Cosas de Comé habló de la labor científico-gastronómica y sobre la necesidad de dar prioridad a los productos de la provincia, productos de calidad que deben ser una seña de identidad única. En este sentido apuntó lo oportuno que sería que las cartas de vinos se encabezaran con marcas autóctonas. También señaló la necesidad de recuperar esas tapas en "peligro de extinción" y la cocina tradicional frente a una cocina innovadora, que, si bien tiene muy buenos representantes en la provincia, debe estar siempre realizadas por aquellos que dominen a la perfección recetas con cientos de años. El debate sobre la calidad del servicio hostelero en Cádiz fue también uno de los puntos más tratados durante la merienda.
Una de las reflexiones más interesantes del periodista, siempre con un toque de humor, fue la que hizo como defensa de la madalena frente a los muffins y cupcakes: "Los cupcakes son un reflejo de la sociedad actual. Algo muy bonito, muy vistoso y decorado, pero lo comes y no tiene corazón. Hay que salir en defensa de la madalena".











