En la Alameda Apodaca de Cádiz hay un pequeño bar fundado en 1914 donde podemos disfrutar de fantásticas tapas caseras y de unas vistas incomparables. El pasado Domingo de Ramos acudimos allí a pasar un rato estupendo con amigos.
Sus propietarios, hermanos, siempre atentos con su clientela fija de muchos años, ofrecen una carta breve. Esto, que a algunos puede parecer negativo, es garantía de que todo lo vas a probar está recién hecho utilizando ingredientes frescos.
Pudimos pobrar una ensaladilla de la que te comerías tres o cuatro tapas. Su sabor es casero y no se olvidan de los coloridos pimientos morrones que le dan un toque especial. Los montaditos de queso y palometa, melva con mayonesa y carne mechada son del tamaño perfecto, ni muy grandes ni muy pequeños, están adecuadamente rellenos y no dejan caer esa gota de aceite que siempre aparece en el peor momento.
Merecen una mención especial las albóndigas y el atún acompañados de las indispensables "papas fritas". Estas dos tapas recuerdan también a las que preparan las madres. Las albóndigas tienen un toque de comino que las hace diferentes y el atún está muy bien guisado ya que los trozos que pudimos probar estaban muy jugosos (algo difícil de conseguir con este pescado).
Completaron este desfile de tapas, las huevas aliñadas y una ensalada de mariscos con exquisito sabor y presencia. Los precios son muy buenos teniendo en cuenta que lo productos que consumimos son de calidad.
Desde Biendespachao os recomendamos este local si queréis comer como en casa.